sábado, 4 de julio de 2015








Somos sujetos agarrados y atrapados en las pautas de la sociedad. Simples personas contradictorias que se piensan que pueden encontrar algo interesante en el otro en un simple intercambio de besos y caricias. Esperamos que la persona que se queda a dormir sea por algo más que ese simple intercambio. Nos creamos expectativas y fracasamos una y otra vez. Intentamos seguir esa intuición que te dice que es lo correcto lo que quieres mientras en la cabeza solo tenemos la idea de una sola persona.Ese tipo de persona que solo te encuentras una vez en la vida, ese tipo de persona que nunca es el momento ni el lugar adecuado o simplemente  es la que esperas encontrarte cuando te despastes por la mañana.  Porque sabes que no solo era un café, que no era una canción, ni una noche, había algún tipo de conexión algo que te complementaba. Y el mayor problema de todo es el recuerdo en tu memoria, esas malditas noches en las que no querías que se acabase nada  ni siquiera esa botella de vino. E intentas buscar y sigues sin encontrar y cuando todo acaba te sientas en un rincón y ves que has vuelto a fallarte a ti misma, que solo ha sido un intercambio y gritas y le dices que se vaya que no quieres que se quede a dormir. Y esperas solo esperas que alguien, que otra persona, aparezca solo para poder destaparte por la mañana y decirte: te quiero y mucho. Pero simplemente es una simple ilusión.  Y tú lo sabes.

jueves, 18 de diciembre de 2014






A veces dudo de mi propia existencia, de las decisiones del día a día,  de si el café tiene demasiado azúcar, de si la leche la prefieres natural, de si desnatada o semi, de si coger ese avión o subirme en otro. A veces…la mayoría de ellas nunca sabes lo que es lo correcto, lo que significa la palabra normal, o si esa persona volverá. Tus sentimientos te traicionan y tu intuición ya no es la de antes, es más fácil engañarte y es más fácil que te acuerdes de esa canción de los dos. Sin embargo, lo difícil es avanzar sin saber lo que es lo correcto, con esas dudas paseando por tu cabeza como quien anda sin calcetines en invierno. Ya no crees en esas tardes en que la lluvia te recogía en los portales, tampoco esperas el autobús para ir a tu casa, hace tiempo que todo dejó de ser una simple ilusión. Ahora solo te queda avanzar, coger ese avión y sentarte en el asiento asignado, completar tu curriculum y presentarte a una de esas sillas de despacho, fingir que lo tenías todo y ahora no tienes nada. Dejar pasar, dejarlo ir como prefieras describirlo, simplemente dejarlo estar, ya no es importante si era solo o con leche o si te levantabas más despeinada que otras veces; has dejado de creer por un tiempo, esa incertidumbre de que nada es lo que parece, de que todo va y viene, de que nada es para siempre, y tu te aferras a ello, vuelves a buscar en el cajón de los cajones buscando alguna pizca de lo que creías, pero no queda nada. Solo quien camina con los pies fríos en invierno, solo tú misma.