martes, 18 de marzo de 2014
Las personas son capaces de instalar la rabia tan profundamente de manera que todo lo que habían construido a su alrededor quede reducido a lo que se podría decir nada o incluso peor, degradarlo de tal forma que cualquier recuerdo sea capaz de destruirte a ti misma. Lo malo de cuando decides arriesgarlo todo: la confianza, el cariño, el caracter, compartir, amor, odio... cualquier sentimiento; en el momento en que la otra persona instala la rabia en su interior es matar los momentos. La historia no se puede borrar, los recuerdos forman parte de tu pasado y al final por querer demasiado acabas sabiendo cosas que era mejor dejarlas enterradas. Pero una vez piensas como empezó todo, miras y decides que así es el riesgo. Y que seguramente nada era lo que esperabas, nunca es lo que se espera, ni demasiado poco ni suficiente ni ese punto intermedio de equilibrio. Porque todo en sí es una locura, toda respuesta emocional por querer a alguien es un drama. Un drama con final feliz o malo, pero ten cuidado porque cuando se convierte en pesadilla o obsesion es cuando la rabia se queda dentro y no hay forma de ahogarla. Puedes sumergir todo lo que eres en un vaso de agua, reducirte a nada a ti misma, joderte de dolor... pero esas dos palabras ya no volveran. Ahora solo es un cuidate y dentro de unos años. Tú mismo dijiste que no hay tiempo para tantas personas, yo te di el mío, lo más valioso que tenia, decidí darle valor a esos momentos, construir algo, enseñarte cosas buenas y malas, pero nunca instalé mi rabia. Aunque las palabras fueron lo peor que me podían haber dicho, yo me quedaré con esos vocablos que se dicen un día sin querer y acaban convirtiéndose en todo lo que tienes.
sábado, 25 de enero de 2014
martes, 14 de enero de 2014
sábado, 11 de enero de 2014
Dijimos tantas cosas. Dijimos tantas cosas que casi todas se quedaron a la mitad, palabras bonitas, promesas rotas. Dijimos tantas cosas que lo más fácil era dejarlas ahí, ver como el tiempo pasaba y no había nada que celebrar. Dijimos tantas cosas que me cansaste al escucharlas, la rabia se instalaba en mi y poco a poco todo parecía más confuso. Dijimos tantas cosas que no nos dimos cuenta como pasaba el tiempo y como me separaba de ti. Dijimos tantas cosas que la confianza se perdió por el camino y ya nada era como antes. Pero al menos las dijimos.
domingo, 15 de diciembre de 2013
A veces sobran las palabras, los halagos y las conversaciones estúpidas. Esperas, siempre esperas, de cualquier persona a la que cojas cariño, y una vez has cambiado las sábanas esperas, esperas compartir algo más. Pero una vez han conseguido lo que quieren, entonces te vuelves a quedar sola en esas noches. Ya da igual los buenos días o el quiero conocerte, ya da igual el tengo ganas de ti o llámame. Todo se resume en un te llamo luego, y entonces esperas...
Y no puedes más, llega un momento que tu misma te crees por unos segundos que ya basta, que es suficiente. Es muy fácil sentirse estúpida, sentir que una y otra vez te toman el pelo. Entonces esperas..esperas algo mejor de lo que creías. Y otra vez igual toda esa palabrería, toda esa mierda de promesas, de planes, de quedadas, de silencios, de copas...todo eso otra vez. Pero por una vez creo que he llegado a ese punto lo siento, pero prefiero decirte adiós. Lo prefiero, y aunque algunos crean que es agobio simplemente es esperar algo que nunca creerás que es posible. O al menos lo volviste a creer y es que estás harta, muy harta de creer, por ti, por mi y por todos.
Así que entonces te fumas un último cigarrillo y entonces esperas..simplemente esperas que todo esa mierda pase.
viernes, 13 de diciembre de 2013
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